Cuando Hollywood se vestía en blanco y negroHabía una vez, hace mucho, mucho tiempo, una televisión con dos canales y
que emitía películas en dos colores. Jamás he disfrutado tanto de la
televisión como en aquella época.
¿Un poco exagerada, quizá? Al contrario; porque entonces existía algo
maravilloso, único e irrepetible (al menos irrepetido): los ciclos.
Pero no retrocedamos mucho en la memoria, que estoy hablando de los años
ochenta, cuando ya el vídeo invadía los hogares. Esos ciclos, dedicados a
emitir películas de determinados actores, me dieron la oportunidad de llenar mi
videoteca de impagables colecciones de películas protagonizadas por Paul Newman
y Robert Redford, James Stewart, Gregory Peck, Cary Grant o la genial pareja
formada por Katharine Hepburn y Spencer Tracy, o de directores como Frank
Capra o George Cukor.
En esa época nació mi pasión por el cine. Y sigo con ella, viendo con el
mismo interés la película de las Navidades de Disney, pasando por las más tontas
comedias románticas, hasta las últimas tendencias tipo Matrix.
Hoy el cine es mucho más que un arte; es un espectáculo, un negocio, es
ambicioso y ambiciado. Y Hollywood no es sino el escaparate de un gran centro
comercial y recreativo. Pero hubo un tiempo en que el cine era arte y los
actores misterio, en que Hollywood era un sueño y el glamour se vestía en
blanco y negro.
Y de esta fábrica de sueños, surgieron mis mitos. James Stewart, Cary Grant,
Gregory Peck, Gary Cooper, Katharine Hepburn...
Crecí viendo una y otra vez sus películas, disfrutando de su inocencia e
ingenua picardía o emocionándome con mensajes humanos que no entendían de
fronteras. Entonces no sabía de la prensa amarilla, y me conformaba con las
explicaciones que me daba mi madre sobre parejas como la formada por Lauren
Bacall y Humphrey Bogart, la devoción de Billy Wilder por Marilyn Monroe, o los
amores malogrados de Ava Gardner. Me emocioné con la historia que me contaba acerca de
aquella película "prohibida" que siendo niños les obligaba a
cambiar de calle, porque en un cine de barrio una sensual pelirroja se quitaba un guante.
Entonces todo parecía tan simple, que me guiaba solamente por sus películas
para saber si un actor o actriz me gustaba, ¡qué ingenuidad!
Sé por experiencia que películas que hoy me parecen magníficas y dignas de
pasar a la historia, quizá en seis meses ni siquiera las busque en el
vídeo-club. Sin embargo existe un preciado montón de películas, que nunca
tuve ocasión de ver en el cine, y que sin embargo habré visto más de 10 veces
en mi vida, y si aún espero verlas otras tantas.
¿Mi película favorita? Historias de Filadelfia. No podía ser de otra
forma, agrupando en su reparto a mis tres actores favoritos: Katharine Hepburn,
James Stewart y Cary Grant.
El 11 de junio murió Grégory Peck, y un par de semanas después, el día 29, falleció Katharine Hepburn. Y con ellos se quedó una parte de mí, esa parte que todavía sueña... en blanco y negro.
María Olmedo
Nota: Una pregunta que me hago hace tiempo: Salvo "La 2", no
hay cadena de televisión en España que se atreva a poner una película en
blanco y negro. Incluso cuando anuncian clásicos, eligen los realizados en
color. Sólo de Pascuas a Ramos (o mejor dicho, de Navidad a Navidad) se
cuela alguna locura como Qué Bello es Vivir. ¿Por qué le tendrán las
cadenas tanto miedo al blanco y negro?